Ensayo de Lafcadio Hearn sobre el incienso -I-

inciensoVeo, surgiendo de la oscuridad, un loto en un jarrón. Apenas se entrevé el jarrón; pero se que es de bronce, y que sus vislumbradas asas son cuerpos de dragones. Sólo el loto está iluminado de lleno: tres puras flores blancas, y cinco grandes hojas de oro y verde -oro arriba, verde en la ensortijada superficie inferior-, un loto artificial. Está bañado por un sesgado haz de sol; la oscuridad, debajo y en torno, es el crepúsculo de la cámara de un templo. No veo la abertura a través de la que se vierte el resplandor; pero me doy cuenta de que es una pequeña ventana moldeada en forma de campana de templo.

La rozáon por la cual veo el loto -un recuerdo de mi primera visita a un santuario budista- es que ha llegado hasta mi un aroma a incienso. A menudo, cuando huelo incienso, esta visión sobreviene; y luego, de costumbre, otras sensaciones de mi primer día en Japón reviven en sucesión veloz con casi dolorosa agudeza. Sigue leyendo

El niño que dibujaba gatos y otros cuentos japoneses – Lefcadio Hearn

el-nino-que-dibujaba-gatos.jpgRelato que da título a esta colección de cuentos japoneses, nos narra la aventura nocturna de un joven estudiante cuya afición al dibujo es causa de castigo, pero que resulta finalmente un arma poderosa para vencer a un ser malvado.

Lafcadio Hearn encontró en el Japón la calidez humana que había estado buscando durante toda su vida. Por eso cambió su nombre, se casó con la hija de un samurai y no volvió jamás a salir del archipiélago. La escritora americana Pearl S. Buck (premio Nobel de literatura, 1938), explica: «Cuando estuve en el Japón, no hace mucho, un anciano japonés que lo había conocido me habló de él. Había sido su discípulo en la Universidad, bastante tiempo atrás. Fue un profesor amable y querido, me dijo. Estoy segura de que así es como a Lafcadio Hearn le gustaría ser recordado. Estoy segura de que es lo que le gustaría que opinases al leer estos cuentos».

Kwaidan – Lafcadio Hearn

kwaidan.jpgHijo de padre angloirlandés y madre griega, LAFCADIO HEARN (1850-1904) llegó a Japón en 1890, donde, subyugado por el país (casó con una japonesa, fue profesor en la Universidad Imperial de Tokio y llegó a ser súbdito japonés, adoptando el nombre de Yakumo Koizumi), permaneció hasta su muerte, dedicado a la enseñanza y a la literatura. Su sensibilidad y empatía hacia el Imperio del Sol Naciente lo llevaron a ser uno de los primeros divulgadores de su mundo y sus tradiciones en Occidente. Publicada en 1904, poco antes de su fallecimiento, KWAIDAN es una recopilación de CUENTOS FANTÁSTICOS DEL JAPÓN, relacionados en su mayoría con el más allá, la reencarnación o el karma. Su última parte, de-dicada a algunos insectos (mariposas, mosquitos, hormigas) sintetiza con exquisita sensibilidad las supersticiones y creencias japonesas en torno a dichos animales, así como sus atribuciones culturales.

El romance de la Via Lactea – Lefcadio Hearn

el-romance-de-la-via-lactea.jpgEl gran dios del Firmamento tuvo una preciosa hija, TanabataTsumé, que pasaba los días tejiendo vestidos para su augusto padre. Este trabajo le producía gran encanto, y pensaba que, en el universo, el mayor placer que existía era tejer…
Pero una vez, a! sentarse delante de! telar a la puerta de su celestial morada, vio a un bello joven campesino que, conduciendo a un buey, daba por allí, y se enamoró de él. Y sucedió que el augusto padre de Tanabata adivinó e! secreto de su hija y !e dio por marido al bello joven campesino.
Los amantes recién casados se posesionaron tanto uno de otro, que descuidaron sus deberes hacia el gran dios del Firmamento. Ya no volvió a oírse el zumbido de la lanzadera, y el buey, abandonado, erraba tristemente por las llanuras del cielo. Esto disgustó al gran dios, que desunió a la pareja. Fueron condenados a vivir alejados, con el Río Celestial por medio; sólo les sería permitido reunirse una vez al año: la noche séptima del séptimo mes.

En el Japon espectral – Lafcadio Hearn

en-el-japon-espectral.jpgHijo de padre angloirlandés y madre griega, LAFCADIO HEARN (1850-1904) llegó a Japón en 1890, donde, subyugado por el país, permaneció hasta su muerte, dedicado a la enseñanza y a la literatura. Su sensibilidad y su empatía hacia el Imperio del Sol Naciente lo llevaron a ser uno de los primeros divulgadores de su mundo y sus tradiciones en Occidente. Publicada en 1899, EN EL JAPÓN ESPECTRAL es una deliciosa miscelánea recorrida por el hilo de lo sobrenatural y el infalible instinto de Hearn para captar las sutilezas de la existencia. Relatos inquietantes y curiosas incursiones en la cultura, la espiritualidad y la vida japonesas de la era Meiji dan cuerpo a este libro de belleza singular.