Burusera

El fetichismo por la ropa interior femenina es muy común en Japón, allí estas prendas que pueden ser desde nuevas a incluso usadas, se compran aplicándole diferentes precios. Esto se llama burusera

6383297746440936831vbEl burusera empezó a extenderse en la década de los 80 del siglo pasado. La palabra viene del ingles bloomer, que se abrevio como buru,(es el nombre que tiene el pantalón corto de educación física en Japón) y sailor suit, que en japon lo llaman sera,(son los uniformes de las colegialas).

Ale! una vez sabemos el origen de la palabra vamos a lo siguiente jejeje.

En japon muchos hombres se sienten atraídos por los uniformes, sean cuales sean (aunque no solo pasa en Japon y no solo a los hombres jejeje, ejem ejem).

A pesar de que sea solo un fetiche en japon esta muy reclamado el uniforme de colegios femeninos, o los pantalones cortos de las clases de Educación Física. Supongo que esto debe de ser porque la imagen de la típica chica inocente y juvenil tiene mucho éxito en los hombres japoneses.

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Por lo tanto no es de extrañar que con todo ese “interés” hayan chicas que cobren por unas bragas entre 5.000 y 10.000 yenes (es un dinerillo extra). Y es que los hombres que roban, compran, o incluso visten ropa interior femenina, utilizan estas prendas como fetiches, obteniendo placer sexual y como cualquier fetichismo, los hombres que lo padecen coleccionan las bragas.

Sexo entre parejas en Japón


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Despues de las dolls…

Fabrican en Japón una novia robot para hombres solteros. El lema promocional para la venta de este producto ha sido elaborado por los mejores expertos de marketing del mundo que han resumido las grandes ventajas de tener una compañera autómata: “Es pequeña, pechugona, muy simpática y funciona con pilas”. Este peculiar invento valdrá unos 120 euros, medirá 38 centímetros y “besa cuando se le pide”. Síntomas todos estos de que la ciencia está avanzando a pasos agigantados ya que esta novia robot “no discute, no se va de compras y puede repartir tarjetas de visita, cantar y bailar”.

Si no teniamos bastante con las dolls, ahi queda eso. Y digo yo, sin una mujer con la que discutir, ¿con que pasaran el rato? Si a los hombres os encanta discutir con nosotras…

Historia del sexo en Japón

Japón es un país con una larga tradición sexual, remontándose en el arte hasta el periodo Edo (1600-1867). Tanto la mitología japonesa, como su principal religión (Shintoismo) ofrecen muy poca información relevante al sexo.

Sin embargo, el estado japonés del periodo Edo, tomó una drástica decisión para solucionar un problema de desproporción de sexos en la población -60% eran hombres-: Legalizó y puso bajo su control la prostitución, como por ejemplo, en el distrito de Yoshiwara.

En esta época, se popularizó el arte Shunga, que consistía en dibujos grabados en madera en libros, acompañados con pequeños relatos de la situación en la que el dibujo tenía lugar. Shunga literalmente significa “Dibujo de primavera”. Hay que decir que en Japón, primavera es un eufemismo común para decir sexo.

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Sexo en Japón

En Japón están muy de moda las Dolls, la verdad es que es un bumb que da algo de miedo (mejor dicho mucho, mucho miedo) ahora veréis a lo que me refiero.

Hace años empezaron a surgir en la Internet japonesa alguna que otra Web (como Orient Doll) en la que vendían muñecas de silicona de altísima calidad, de textura muy similar a la humana y libre de costuras. Su nombre en Japón es “dutch wives”.

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Si compras una muñeca en la Web de Orient Doll además de venderte la muñeca incluye un servicio post-venta de por vida y algo tan extravagante con saber que una vez muerto el propietario, la recogerán y celebraran un ritual budista donde consagrar el “alma” de la muñeca para la eternidad (ejem ejem mamaaa miedo). Sigue leyendo

¿Putas y ermitaños?

nana_le_film.jpgCriada en la opulencia y el desengaño de la crisis económica, la juventud tiene una cara oscura que genera alarma en la sociedad japonesa. Uno de los problemas mas desafiantes lo plantean los hikikomori, jóvenes que, tras un fracaso que suele ser escolar, se encierran en su cuarto durante años con la televisión y el ordenador conectado a internet como unicos acompañantes, renunciando así a toda relación social. Aunque es difícil dar un dato exacto, pues la familias esconden el caso por vergüenza, se estima que afecta a mas de un millón de personas, en su mayoría varones.
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viajes al limite – japon