“Los demonios de la víspera del primer día de la primavera”

Hace mucho, mucho tiempo, vivía un anciano muy pobre.El anciano estaba muy triste porque había perdido a su esposa e hijo.

Un día visitó la tumba de su familia y dijo: “Estoy contento sólo cuando estoy aquí. Quiero estar junto a ustedes.” y pasó mucho tiempo ante la tumba.

Al regreso vió a una familia que estaba esparciendo sojas por la casa para expulsar a los demonios, “¡Afuera los Demonios! ¡Venga la Fortuna!”

El anciano pensó: “Hoy es víspera del primer día de la primavera” y al llegar a casa buscó unas sojas y una máscara de demonio que un día hizo su hijo. El anciano añoró esos días felices y se pusó muy triste. Se colocó la máscara en el rostro y dijo: “Yo soy un desahuciado por la fortura. ¡Que sea lo que sea! ¡Que vengan los demonios! ¡Afuera la fortuna! ¡Que vengan los demonios!” Exclamando al contrario tiró unas sojas.

En ese momento, alguien llamó a la puerta: “toc toc toc”, el anciano salió y se sorprendió mucho al ver a muchos demonios. Uno de ellos le dijo: “Buenas noches. Me echaron de una casa pero oí que tú me invitabas ¿verdad? Quiero calentarme en el fuego porque tengo mucho frío.” Sigue leyendo

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“La suerte grande y la suerte pequeña”

Hace mucho, mucho tiempo, vivía un “Tengu en el fondo de una montaña.

Este era un adivino muy famoso.

Un día Mokube y Tarobe visitaron al Tengu para que adivine sobre las vidas de sus hijos.

El Tengu les dijo: “Mokube, tu hijo tiene poca suerte y Tarobe, tu hija tiene mucha suerte.”

Los hijos eran íntimos amigos.

Un día Mokube y Tarobe se encontraban trabajando cuando en eso sus hijos trajeron unos “oniguiri.

“¡Tenemos mucha hambre. Vamos a comer!”, dijeron Mokube y Tarobe y los cuatro empezaron a comer inmediatamente.

Tarobe y su hija exclamaron: “¡Está muy rico!”

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Amaterasu y Susa-No-O

<——Sigue de “Izanagi da vida a nuevos dioses”

Al oír aquellos horribles sonidos que también subían hasta el Cielo, Amaterasu se preparo con su arco tenso y mil flechas en su carcaj, para recibir como se merecía a aquella desconocida visita que se anunciaba de tal manera. Cuando vio que el temido visitante no era otro que su hermano, la diosa desconfió de los motivos que le llevaran hasta su reino, pues recelaba que él quisiese hacerse con él. Susa-no-o hizo protestas de su buena voluntad y explico que lo único que deseaba era llegar hasta las profundidades de la tierra, para ver a su difunta madre, y que solo quería despedirse de su hermana querida antes de partir. Tras aquellas palabras, los hermanos hicieron un juramento y, de los trozos de la espada de Susa-no-o, Aamaterasu forjó tres diosas; por su parte, Susa-no-o tomo los prendedores de las trenzas de Amaterasu y con ellos dio forma a cinco dioses. Fue así como nacieron los ocho dioses fundadores de las grandes familias, siendo la Imperial una de ellas, precisamente la única salida del ceñidor de la trenza izquierda de Amaterasu. Pero Susa-no-o se sintió embriagado por el orgullo de haber sido capaz de crear mas dioses que su hermana, entregándose a una loca destrucción del reino de Amaterasu, hasta el punto que ella corrió a esconderse atemorizada, refugiándose en una cueva del cielo, tapando la entrada con una gran roca. Al desaparecer el Sol, el Japón se oscureció y los dioses celestes se alarmaron. Así que se reunieron en asamblea las  ochenta mil divinidades, tratando de solucionar la espantosa negrura, y encontraron la forma de hacer salir a Amaterasu de la cueva, disponiendo que la diosa Amano-uzume, divinidad del baile, se pusiera a danzar estruendosamente, mientras todos los dioses hablaban a voces y reian alborozados. Amaterasu, desde su escondite, no pudo evitar oir la alegria de aquella fiesta y quiso saber la causa de tal algarabia. Entonces le dijeron que lo hacían porque habían encontrado una nueva y mejor diosa que cualquiera de las conocidas. Curiosa, Amaterasu se asomó para ver a ese maravilloso ser, quedando deslumbrada por su reflejo en un espejo que habían apuntado hacia la entrada de la cueva sus compañeros divinos, entonces Ta-jikara-o, dios de la fuerza, la asió por el brazo mientras Futotama colocaba en la entrada de la cueva la red de soga de paja de arroz, el shimenawa tejido previsoramente, para impedir cualquier intento de regreso al refugio. Con Amaterasu fuera de la cueva rocosa del cielo, volvió la luz al Japón y la paz a los dioses.

——–>Sequirá en “Susa-no-o en la Tierra”

“Kaguyahime”

Hace mucho, mucho tiempo, en algún lugar vivía una pareja de ancianos.

El anciano se dedicaba a hacer diversos objetos de caña de bambú que cortaba de una montaña cercana.

Un día el anciano se encontraba como de costumbre en la montaña y de pronto vió un bambú que brillaba como el oro.

Se extranó al verlo y lo cortó. El anciano no podía creer lo que veía; en el interior se encontraba sentada una niña muy pequeña y bonita. Este la llevó a casa y se la mostró a su mujer contándole lo ocurrido. La anciana al ver a la niña se puso muy contenta y dijo: “¡El cielo nos ha dado una hija muy bonita!”

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Daruma

Es una figura hecha de madera, que parece un muñeco, sin brazos ni piernas, que tiene bigotes y los ojos en blanco.

El daruma es así porque la tradición dice que con eso representan a un maestro zen Indio, se llamaba Bodhidharma y se pasó 9 años meditando en Japón sin moverse. Por culpa de eso el maestro, perdió las piernas y los brazos, al no utilizarlos. Pero eso no fue todo, como en sus largas meditaciones no cerraba los ojos, una vez por agotamiento se quedó dormido, y su enfado fue tan grande que dice la leyenda se corto los parpados.

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Izanami e Izanagi: Izanagi da vida a nuevos dioses

<—continua de “La huida del infierno”—

Terminada la trágica aventura del mundo subterraneo, Izanagi decidió que era hora de purificarse tras su contacto con los muertos y se fue hasta el rio Voto, en Tachibana, para sumergirse en sus aguas. De cada prenda que se quitó nació un nuevo dios, hasta completar una docena de divinidades tan diversas como la del final del camino, de los caminantes, de los enfermos, de las dudas, de la saciedad, de las playas, del oceano, de alta mar, de la resaca, de las costas lejanas, etc. Pero tambien, al bañarse en las aguas del Voto, la contaminacion del reino de los muertos se transformó en dos divinidades negativas, la de los ochenta males y la de los grandes males, a las que Izanagi respondió con la creacion de dos dioses benignos que reparan y purifican, aparte de otros seis dioses encargados de velar por el fondo, la parte media y la superficie del mar.

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Izanagi e Izanami: la huida del infierno

<——continua de “la ira de Izanagi”

Al grito de la indignada Izanami acudieron los espíritus infernales, pero el astuto Izanagi lanzó a tiempo su corona al suelo y ésta, milagrosamente, se transformó en un racimo de jugosas uvas, que los espíritus se detuvieron a recoger; después volvieron a correr tras él, pero Izanagi lanzó las púas que quedaban en su peine, que ahora se convirtieron en brotes de bambú tiernos, y los espíritus volvieron a detenerse, recogiéndolas con gulas; pero los brotes se acabaron y los espíritus siguieron en pos de Izanagi, ahora acompañados de los ocho dioses del trueno, al mando de una horda de mil quinientos demonios que la humillada Izanami, había mandado en auxilio de los estúpidos espíritus.

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