Oda Nobunaga – Tercera parte

Oda NobunagaDejamos al joven Nobunaga traicionado por sus aliados, otra vez enfrentado a los clanes vecinos.

 

En 1560, el mayor enemigo de su difunto padre, Imagawa Yoshimoto, uno de los cuatro grandes daimiyos del Japón, invade el feudo de Nobunaga con 25.000 hombres con la excusa de acudir a Kyoto en ayuda del shogun. El joven daimiyo Nobunaga, que entonces tenia 26 años, lideró un ataque sorpresa contra las tropas invasoras, cuya proporción era de diez a una a favor de Yoshimoto, en una batalla que pasará a la historia como la batalla de Okehazama. Nobunaga los exterminó y la cabeza de Yoshimoto acabó a sus pies.

Tras la caída de Yoshimoto, un daimiyo menor, vasallo de este, es desairado por la familia Imagawa. Este daimiyo se llamaba por aquel entonces Matsudaira Motoyasu, aunque ha pasado a la historia con el nombre de Tokugawa Ieasu…

 

Motoyasu acude a Nobunaga y hacen un pacto, según el cual, el primero de los dos que se apodere de Kyoto recabará la lealtad del otro.

 

Así empieza la carrera de Nobunaga hacia el dominio total de Japón.

 

Aprovechando que sus principales enemigos, los tres grandes daimiyos que quedaban con vida, no paraban de guerrear entre ellos no tomándole en serio, Nobunaga empezó a conquistar, uno a uno, los pequeños feudos que encontraba en su camino hacia Kyoto.

 

En 1565, Nobunaga entabla una alianza matrimonial con Asai Nagamasa, daimiyo del norte de Omi, que le cortaba el paso hacia Kyoto, y le da en matrimonio a su hermana menor Oichi.

 

Poco después de esta boda, Toyotomi Hideyoshi, general de Nobunaga, -del que hablaré en otro post, pues requiere uno aparte-, vence a Saito Tatsuoki en Inabayama. Nobunaga se establece allí, cambiando el nombre del castillo y bautizándolo como castillo de Gifú.

 

Nobunaga ya tiene libre el camino hasta Kyoto.

 

En 1566, después del seppuku del shogun Ashikaga Yoshiteru, su hermano menor Yoshiaki busca ayuda para reclamar su derecho a la sucesión, acabando bajo la tutela de Wada Koremasa, señor del castillo Koka. Dos años después, y al darse cuenta que nadie le ayudaría, Wada Koremasa busca la ayuda de Nobunaga.

 

El 6 de octubre de 1568, entra en Kyoto y Yoshiaki es investido como shogun, pero era un títere en las manos de Nobunaga, pues era este quien gobernaba de facto.

 

En 1576, manda construir el castillo de Azuchi, a 40 kilómetros de la capital imperial, en la orilla sudoeste del lago Biwa, un bastión inexpugnable disuasorio para todo aquel que tuviese la mala idea de intentar hacerse con el contro de la politica japonesa por la fuerza de las armas. Centro administrativo del imperio, en el también se reunía con los otros daimiyos. Su construccion dura tres años y medio.

 

A partir de aquí, ya instaurado detrás del poder, Nobunaga aplasta uno tras otro a todos sus enemigos y a todos los que se levantan en armas contra el. No perdona a nadie, ni a rendidos, ni a huidos.

 

Hay dos actos en la vida de Nobunaga, que le hacen pasar a la historia como un caudillo cruel y sin sentimientos:

 

Mandó degollar a cientos de mujeres y niños que habían conseguido escapar del cerco de Osaka, llenó una barcaza con sus orejas y narices, y la mandó río abajo para desmoralizar a los que aún resistían.

 

El 21 de junio de 1579, obligó a dos facciones distintas de monjes bonzo, los de la secta del Paraiso, y los de la secta del Nichirén,
a competir en un debate sobre religión. A los que perdieron, los mandó degollar.

 

Tuvo como amigo a un jesuita, Luis Frois, que le describió detalladamente:

 

“Este rey de Owari tendrá unos treinta y siete años . Es alto, delgado, de escasa barba, muy belicoso y dado a ejercicios militares, inclinado a obras de justicia y misericordia, pundonoroso, reticente con respecto a sus planes, experto en estrategia. Enemigo de recibir consejos de sus subordinados, es, sin embargo, estimadísimo y casi adorado por ellos. Bebe poco y rara vez invita a beber. Brusco de modales, desprecia a los demás daimios y príncipes, y se dirige a ellos en tono despectivo, alzándoles la voz como si fueran sus lacayos; pero se hace obedecer de todos como señor absoluto. Tiene buena inteligencia y gran capacidad de juicio. Desprecia a los dioses y budas y todas las supersticiones de los paganos. Aunque nominalmente pertenezca a la secta del Loto , niega sin ambages la existencia de un Creador, la inmortalidad del alma y la otra vida. Es recto y prudente en todas sus acciones, odiando con vehemencia las dilaciones y los discursos. Ni siquiera a los príncipes les permite aparecer en su presencia ciñendo katana. Se hace acompañar siempre de una escolta de dos mil jinetes, y sin embargo sabe conversar familiarmente con sus servidores más bajos y humildes. Su padre llegó a a ser señor sólo de Owari, pero él con su inmensa energía se ha apoderado en cuatro años de diecisiete o dieciocho provincias, incluyendo las ocho principales en Gokinai y feudos contiguos, arrollándolos a todos en poco tiempo.”

 

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Dentro de unos días, el final.

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