Koto, el arpa japonesa

El koto es una caja de resonancia rectangular, de madera de kiri (paulonia), de unos dos metros de longitud, con dos aberturas en la parte posterior y trece cuerdas. A menudo las melodías son también cantadas, por el propio instrumentista o por otros músicos. El arpa japonesa es un instrumento de cámara, que requiere un auditorio atento y dispuesto a disfrutar de los sonidos sutiles y relajantes que recrea de la naturaleza.

Antiguamente a todos los instrumentos de cuerda se les llamaba Koto. Al principio el koto era pequeño y portátil de 5 cuerdas y de un metro de longitud. En aquella época, el koto no era sólo un instrumento musical, sino que también se utilizaba como un elemento sagrado para las ceremonias religiosas.

A pesar de ser un instrumento milenario, la pervivencia del koto se debe a que su sonido y su técnica están en constante evolución, pudiéndose interpretar tanto piezas de música antigua tradicional japonesa como música más actual e incluso hacer música de “fusión” con otros tipos, estilos e instrumentos musicales. El sonido del koto es muy sutil y relajante, a veces suena como un arpa, a veces como una guitarra.

Al principio el koto era pequeño y portátil, de 5 cuerdas y de un metro de longitud. En aquella época (antes del s. VIII), el koto no era sólo un instrumento musical, sino que también se utilizaba como un elemento sagrado para las ceremonias religiosas o de sortilegios. El koto de 5 cuerdas se llama Wagon, posteriormente se añadió una sexta cuerda en el período Nara (S. VII- VIII). En la actualidad se utiliza en la música orquestal de la Corte Imperial, que se llama Gagaku.

En este mismo período Nara empezó a utilizarse un tipo de koto de trece cuerdas, llamado Gakuso, construido según el modelo de koto chino llamado cheng, y que medía unos dos metros de longitud. El origen del koto actual es este Gakuso. Por entonces se tocaba el koto acompañándose con el canto, que podía ser canto religioso o profano.

Los chinos comparaban el koto con un dragón. Por eso, cada parte del koto se denomina con la parte correspondiente del dragón (cabeza, cuerno, cuerpo, patas, etc.)

A partir del siglo XVIII, el Gobierno otorga especial protección a los musicos de koto, en su mayoria invidentes. Yatsuhashi Kengyo (1614-1685), famoso maestro de koto y fundador de la Escuela que lleva su nombre, inauguró una nueva era, al modificar el repertorio para adaptarlo al gusto de la época, fue el compositor de la celebérrima obra Rokudan. De la influencia de Yatsuhashi, nacieron dos nuevas Escuelas: Ikuta y Yamada, las cuales continúan hasta ahora.

Ya en el s. XX, el músico que contribuyó a la modernización del koto fue el maestro Michio Miyagi (1895-1956), quien introdujo música occidental y experimentó nuevas técnicas. Fue él también quien desarrolló el koto de 17 cuerdas.

Existen tres géneros diferentes en las obras clásicas:

Danmono:
Piezas instrumentales. Se componen de movimientos. Cada movimiento está formado por 104 negras agrupadas, en 52 medidas de 2 tiempos.

Kumiuta:
Los cánticos o tonadas, una suite entre cuatro y siete waka, poemas japoneses de 31 sílabas. Estas piezas son para un cantante solista que se acompaña él mismo con el koto.

Tegotomono:
Constituídas por cantos de dos o tres poemas, entre los cuales se intercalan partes instrumentales. A menudo se acompana con el shamisen (laúd) y shakuhachi (flauta japonesa de bambú).

El koto tiene 13 cuerdas, las cuales se empiezan a contar a partir de la posición más alejada al músico, uno, dos,… hasta el trece, en japones (ichi, ni, san, shi, go, roku, shichi, hachi, kyu, ju, to, i, kin): su escala es (re, sol, la, si-bemol, re, mi-bemol, sol, la, si-bemol, re, mi-bemol, sol, la), esta escala principal se llama Hirajoushi. La partitura se escribe en tablatura con los signos de cada cuerda.

El material del koto es de kiri (paulonia), un árbol ligero y suave originario del Japón. Es una caja rectangular de resonancia, con dos aberturas en la parte posterior. Las cuerdas son de hilo sintético, también las hay de seda. Para ajustar cada escala se usan los kotoji, puentes de plástico o marfil. Se toca con uñas de marfil en los dedos pulgar, índice y corazón de la mano derecha; la mano izquierda se ocupa de subir o modificar los tonos de las cuerdas. En las obras modernas también se toca con la mano izquierda.

Además de tocar el koto, el músico ha de saber cantar y al mismo tiempo ir afinando el instrumento: el concertista es también el afinador.

El koto recrea los sonidos de la naturaleza; se da importancia a la resonancia y a la disonancia con lo que se crea un sonido sutil y relajante.

Se pueden crear varios sonidos diferentes dependiendo de la manera de tocar, a veces puede sonar como un arpa, otras como una guitarra, etc. Aun siendo un instrumento antiguo y tradicional, sin duda el koto todavía puede evolucionar mucho más, lo que le hace ser un instrumento musical muy interesante.

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2 comentarios

  1. [...] de Japón. Un origen chino y milenario (guzheng), para cantar gestas románticas y ceremonias. El arpa japonesa, dos aberturas, trece cuerdas, y ciento ochenta centímetros. El árbol de la Paulonia pone su [...]

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